MUJERES Y HOMBRES QUE AMAN EN EXCESO

 

Amamos en exceso por la propia incapacidad de amarnos a nosotros mismos de manera equilibrada y sin autoengaños. Es más sencillo dar amor que darnos amor y esto nos lleva a un amor en carencia, amar a los demás esperando inconscientemente ser recompensados y ser amados. La pregunta es,

¿Puedo amar a los demás sin amarme a mi mismo? Y siendo sinceros,

¿Es un amor libre, responsable, humilde e incondicional?


Hemos de liberarnos de las creencias de que el amor es solo entrega que si bien es cierto no es único pilar y con el buen entender de que se da lo que se es, como también hemos de quedar libres de necesitar el reconocimiento externo sobre todo por la gran verdad de que damos lo que somos, no lo que tenemos. Si bien es delgada la linea entre egoísmo y “amor propio”, es importante entender el lugar de cada cosa, de cada circunstancia y de nosotros como individuos en el entorno y en el mundo que nos toca vivir. Es cuestión en un principio más de entender que de hacer, porque el hacer sin entendimiento a menudo nos condena a asentarnos en bucles de irrealidad basadas en necesidades para llenar nuestros vacíos.


Es importante recalcar que si bien damos lo que somos, somos pura evolución y nuestro ayer a menudo no sirve para el hoy. Lo anterior son ladrillos y elegimos que sean peso en la mochila o material de obra para construir y en el presente hemos de buscar otras cosas, las herramientas para hacer un mañana consciente y que aporte valor. Sin trabajar sobre nosotros mismos el inconsciente y la inconsciencia siempre llevan la batuta. Siempre este inconsciente está repleto de carencias propias y adquiridas transgeneracionalmente al menos de nuestras últimas cuatro generaciones, lastres que por conductas, programas y patrones llegan a nuestro presente y en igual medida en las cadenas de nuestro ADN, “cadenas” nunca mejor dicho.



Hemos de ser responsables con este entendimiento, desprendernos y limpiarnos de lo anterior que lastra nuestro medrar, y potenciando lo que nos suma, trabajarlo en presencia y conscientes para que nuestros hijos y generaciones venideras no tengan que basar su evolución en limpiar nuestras carencias sino en crear y expandir lo nuevo.



Carlos Carrión Cirbian

CarlosCoach

www.escueladeinteligencia.com


Entradas populares de este blog

TU ERES LA LUZ

ME GUSTA... LAS GENTES