NUESTRO GERENTE DE ENERGÍA

Todo es energía y de tal formamos parte. Hablaré de cómo su gestión a través del cerebro es lo que nos hace diferentes a otros seres vivos. Básicamente existen tres maneras en las que el cerebro gestiona  la energía. 
1. De una manera Rígida. Hay personas que no tienen margen de maniobra, todo tiene que estar hecho según su prisma, no vale otra. 
2. De una manera caótica, cada parte del cerebro trabaja para si misma, no hay un bien común.
3. De una manera organizativa, la organización para llevar a cabo un proyecto común se sincroniza y se trabaja para la unidad de la persona.
El objetivo del aprendizaje personal es sin duda llegar al tercer estadio en la gestión de nuestras energías. La consecución última depende de crecer en varios aspectos. Humildad, honestidad, excelencia, valor, esperanza, juego limpio, sabiduría, autocontrol, coraje y amor. Quizá falte alguna pero seguramente se englobaría en alguna o todas ellas. Todas estas cualidades unidas nos hacen desarrollar "altos niveles de confianza", este es el cimiento de un buen desarrollo personal.
Las grandes preguntas, ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué quiero en mi vida? ¿Qué puedo aportar? Se pueden responder con una correcta dirección del flujo de energía.
 Y… ¿que es lo correcto? Sin duda un equilibrio de las cualidades ya citadas.
La energía viene de la calidad de las relaciones personales” ya que es lo que controla el sistema limbico o emocional. Si las relaciones son meramente jerárquicas se activa un mecanismo de control y huida, no solo físico sino también emocional. Esto hace que se desvíe la energía necesaria para cuidarse a uno mismo hacia otras cuestiones, si no nos tenemos a nosotros mismos tampoco podemos aportar. La base fundamental es el diálogo, tanto interno como con los demás. Este diálogo no puede ser nunca de ganador a perdedor sino en un sistema armónico win win, tu ganas yo gano, si hay perdedor no hay ganador.
Cuando no hay limitaciones en un diálogo damos cabida a posibles nuevas cosas y esto enriquece las relaciones. Basta la mitad de una décima parte de segundo para oír a una persona. Los procesos del cerebro son tan rápidos que antes de tratar de entender lo que otro nos quiere decir ya estamos elaborando respuesta, de esta manera puede haber comunicación pero rara vez diálogo, comprensión y entendimiento.
El conjunto de valores que gobierna la mente, se pierde a menudo por las expectativas de cada uno haciendo que nunca llegue a dejar paso al sistema limbico (las emociones) a realizar este trabajo  ahí  nace y reside la bondad del ser humano y no tanto en la reflexión condicionada.

Una persona que tiene éxito en ser buen “auto líder” es una persona capaz de gestionar su mundo interior, puede llegar a crear en otras personas ese flujo de energía para que esta sea capaz de crear dentro del abanico de posibilidades armonía en su vida.
La consecución serán cualidades que nos hacen fuertes y resilientes. Tener valor, capacidad de conectar con los demás, ser inteligente, ser inspiración para que otros actúen, ser merecedor de ser referente; guía; maestro, y sobre todo practicar lo que se predica. Todo esto se llama CONFIANZA, ya sea en uno mismo o para con los demás. La confianza no atiende a medidas ni cantidades, simplemente es, está, fluye cuando se requiere y es necesaria. Implicación, respeto y amor son las semillas, no olvidarlo cada día es el agua que da vida a esa confianza.




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