¿SER VEGETARIANO? No va por ahi
En ocasiones hay quien me pregunta porque soy vegetariano. Explico que en realidad no lo soy, que la industria también corrompe, frutas, verduras y hortalizas. Sencillamente después de años pensando que comía bien, la vida te pone un freno y ante las opciones eliges la del saber. Saber y entender porque hay tantas enfermedades que antes no existían, entender como una persona que se cuida y hace deporte toda la vida no está exenta de nada y como hemos llegado a esta manera de vivir tan insatisfactoria. Con los avances tecnológicos y sus diversas utilidades tendríamos que estar más sanos, felices y equilibrados, tanto personalmente como en desarrollo igualitario norte-sur, pobreza-riqueza. Cada vez la sociedad esta más insatisfecha y enferma. Fibromialgia, intolerancia química múltiple, cáncer de colon, piel, leucemia, pulmón..., alzheimer, esclerosis multiple, obesidad, alergias mil, depresiones e insatisfacción con la propia vida y la vida propia, etc, etc, etc. El querer saber me llevó a buscar en un principio sanarme, entendí que eso partía por sentirme en paz, para después divulgar y ayudar en la pequeña medida de mis posibilidades a cambiar todo esto.
¿Como? Pues de la única manera que se me ocurrió eficaz y posible que tenia y tengo en mis manos, a través de nuestros PEQUEÑOS.
¿Como? siendo ejemplo de lo que se predica no por oídas sino por vivencias y haciendo verles que hay otras opciones y maneras. No soy el ejemplo que quisiera como a todos me vence mi ego y el ego social, pero lo intento.
Todo esto de una manera sencilla y paulatina. Jamás digo a mis hijos que mediten, que miren el amanecer conmigo cada día, no les digo que no coman carne ni leche, les explico que hay otras maneras de producir y repartir esos mismos bienes que si bien antes lo eran, hoy la industria agroalimentaria unida con la farmaceutica lo han corrompido casi todo. Mis hijos van decidiendo, tienen más información de la que jamás hemos tenido nosotros y nuestros mayores. Desde hace años ellos hacen la compra conmigo y se encargan siendo responsables de hacerla algunos días, mientras yo espero fuera. Ya saben que es el aspartamo o el jarabe de glucosa, ojo a veces toman cosas que lo llevan, vivimos con los pies en el suelo, pero son y soy consciente de ello. Agradecemos lo que llega a casa y pedimos por los que tienen dificultades. Los momentos son duros para todos, para nosotros también aunque intentamos que nos afecte lo menos posible con la alegría de estar juntos y compartir lo que tenemos sin llenar la basura de alimentos, un cuarto de la comida familiar de los occidentales va directo a la basura cada día.
En muchas ocasiones nosotros adultos, tenemos la información suficiente y hablamos de lo mal que están las cosas pero… ¿ hacemos algo? O nos limitamos a seguir navegando sobre la ola social con miedo a caer y ahogarnos. Quizá en el remanso detrás de la ola podamos pensar y meditar tranquilamente sobre todo esto. Os invito a dejar pasar la ola y desde la paz del remanso tomar conciencia, ser ejemplo para nuestros pequeños y vecinos, amigos y familia de lo que cada uno considere que pueda hacer para contribuir en que las generaciones venideras realmente entiendan la felicidad desde la sencillez del tenerse a uno mismo y aunque suene raro amarnos los unos a los otros, incluido todo ser viviente e inerte, y sobre todo a este planeta que nos proporciona vida y parece que aún siendo un regalo lo estamos robando, porque de esto depende el mañana.
Os dejo un video para abrir conciencias ¿quien se beneficia de todo esto?
Carlos Carrión
www.escueladeinteligencia.com
¿Como? Pues de la única manera que se me ocurrió eficaz y posible que tenia y tengo en mis manos, a través de nuestros PEQUEÑOS.
¿Como? siendo ejemplo de lo que se predica no por oídas sino por vivencias y haciendo verles que hay otras opciones y maneras. No soy el ejemplo que quisiera como a todos me vence mi ego y el ego social, pero lo intento.
Todo esto de una manera sencilla y paulatina. Jamás digo a mis hijos que mediten, que miren el amanecer conmigo cada día, no les digo que no coman carne ni leche, les explico que hay otras maneras de producir y repartir esos mismos bienes que si bien antes lo eran, hoy la industria agroalimentaria unida con la farmaceutica lo han corrompido casi todo. Mis hijos van decidiendo, tienen más información de la que jamás hemos tenido nosotros y nuestros mayores. Desde hace años ellos hacen la compra conmigo y se encargan siendo responsables de hacerla algunos días, mientras yo espero fuera. Ya saben que es el aspartamo o el jarabe de glucosa, ojo a veces toman cosas que lo llevan, vivimos con los pies en el suelo, pero son y soy consciente de ello. Agradecemos lo que llega a casa y pedimos por los que tienen dificultades. Los momentos son duros para todos, para nosotros también aunque intentamos que nos afecte lo menos posible con la alegría de estar juntos y compartir lo que tenemos sin llenar la basura de alimentos, un cuarto de la comida familiar de los occidentales va directo a la basura cada día.
En muchas ocasiones nosotros adultos, tenemos la información suficiente y hablamos de lo mal que están las cosas pero… ¿ hacemos algo? O nos limitamos a seguir navegando sobre la ola social con miedo a caer y ahogarnos. Quizá en el remanso detrás de la ola podamos pensar y meditar tranquilamente sobre todo esto. Os invito a dejar pasar la ola y desde la paz del remanso tomar conciencia, ser ejemplo para nuestros pequeños y vecinos, amigos y familia de lo que cada uno considere que pueda hacer para contribuir en que las generaciones venideras realmente entiendan la felicidad desde la sencillez del tenerse a uno mismo y aunque suene raro amarnos los unos a los otros, incluido todo ser viviente e inerte, y sobre todo a este planeta que nos proporciona vida y parece que aún siendo un regalo lo estamos robando, porque de esto depende el mañana.
Os dejo un video para abrir conciencias ¿quien se beneficia de todo esto?
Carlos Carrión
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