SIN LIMITANTES COMIENZA EL AMOR
La aceptación es el primer
paso para crecer en cualquier ámbito, sostenido con trabajo introspectivo
dentro del amor verdadero lleva a la #misericordia
y la #benevolencia. Esto no es olvido del pasado en ninguno de los casos, es usar lo aprendido como cimientos para un futuro por construir, es identificar
que cada uno es cada cuál, que las actuaciones del “yo limitante” están siempre
lejos del #ser.
Siempre es difícil encajar las perdidas así como lo es entender
los procesos de duelo. Sin lugar a dudas es una realidad que las creencias que vamos adquiriendo en el camino de
la vida a menudo se convierten en limitaciones
tan estables que alimentan el odio, el resentimiento y en definitiva coartan el
espacio necesario para la entrada de “lo nuevo” e incluso futuras relaciones lastrando con fuertes cadenas que alimentan el sufrimiento. Los principios y los valores llevan a que las conductas del limitante ego choquen con
ese espejo también limitante de quien tengo al lado.
Un crecimiento personal similar
de la pareja, la libertad real y una comunicación sincera como
herramienta, es el alimento para un medrar en sincronía. La pareja es el más
bello de los espejos y posibilidad de autoconocerse, amarse y aceptarse; pero puede llegar a romperse en mil pedazos desde
un principio y en silencio si no atendemos al reflejo de las carencias propias.
En muchas ocasiones no queremos ver ni atendemos a las
señales en los primeros momentos de una relación, no queremos ver que las sinergias no
son reales, que son fruto de la pasión
desmedida, del enamoramiento engañoso o del vacío personal. Nadie puede llenar
vacíos propios. Sin atender las señales en estos primeros tiempos el
fracaso está asegurado, no pasa nada si posteriormente tomamos consciencia entendiendo la
realidad de la ruptura y su necesidad. Habrá sufrimiento sino hay capacidad
de dialogo interior y ser responsable de uno mismo atendiendo tales señales.
El pensar que con el tiempo el
amor hará cambiar al otro es el primero de los errores. El segundo es pretender
llenar vacíos y carencias propias con la pareja. En el comienzo de las relaciones
hay tendencia a magnificar, a entregar lo mejor de uno y solo querer ver lo
mejor del otro. Para que las relaciones tengan estabilidad han de tener cierto equilibro
personal e individualmente entender la
felicidad desde dentro hacia fuera y no al revés. La pareja complementa, apoya y enriquece, pero jamás
sustituye ni aporta lo que uno no tiene capacidad de dar. En ocasiones romper
una relación de pareja es la única posibilidad para seguir avanzando en el
camino de la vida. Pelear contra este hecho es pelear contra los gigantes que
en forma de molinos nos pone la vida pudiendo condenar la llegada de un amor
verdadero, sincero e incondicional.
Trabajarse a uno mismo es la
mejor, quizá la única manera de tener relaciones sanas, estables y duraderas. Tener
mayor capacidad de dar que de recibir pero nunca dando tanto que el
ser se vacíe. Si mi vaso tiene puedo ofrecer, pero si tengo poco mejor
beber uno mismo para estar fuerte y buscar un manantial, fuente inagotable de
vida y amor.
Dedicado especialmente a las 27 personas con las que he compartido los cuatro intensos días del IE4. Y al resto de gente que decide formarse con nosotros para contribuir y construir un mejor mundo, Gracias maestros.
Carlos Carrión
Coach Personal y de la Salud
www.escueladeinteligencia.com
