CANCER, el maestro


Cuando el CANCER pasa de ser una enfermedad a ser un "reto de vida" comienzas a ganar la mal llamada batalla. Cuando de batalla pasa a ser aprendizaje, tenemos la mayor parte del camino recorrido. Cuando tomamos la enfermedad como camino y enseñanza, nuestro objetivo y su fin están cerca.
Aun siendo duro entenderlo y con la prudencia de quien recorre caminos antes de exponer, he de decir que cada cuál tiene que limpiar su camino de piedras y árboles caídos tras las tormentas propias, encontrarse durante su vivir, decidir que está bien y que no, para su ser y sentir.
Me voy a permitir hoy hacer esta aportación personal, lanzarla al aire para que sea destruida o valorada por vosotros lectores, pediros que con estas palabras hagáis lo que vuestras creencias y sentir manden. La finalidad de estas líneas no es otra que generar voluntad a los cientos de personas que cada día tienen que lidiar en la vida con la desagradable noticia de que el cáncer llamó a su puerta. Esta enfermedad es tanto un desajuste biológico, como una oportunidad de entendimiento, la gran oportunidad de adentrarnos en nosotros mismos, una buena oportunidad para entender que la vida merece la pena ser vivida y no sobrellevada.
El sentimiento de desolación que invade a una persona que tiene cáncer es tremendo. Las grandes preguntas sobre la vida, esas que intentamos alejar y que siempre parecen estar en el otro confín del camino de la vida, de repente, de un plumazo, se instauran en la cabeza y aprisionan el corazón. La posibilidad de dejar de ver a tus hijos, familiares y amigos; el pensar en no ver amanecer o el acompañar de las estrellas a la luna llena, toma una forma real. Algo que se ve como lejano y tardío toma valor, "la vida conocida tiene fin", tan triste como real. Aquello lejano que parece que solo le sucede a otros está llamando a la puerta. Tras este proceso de horas, días, semanas llega la aceptación de la realidad, la toma de conciencia, así como las posibilidades y ganas o no de superarlo, decanta la balanza.
El cáncer, junto a la depresión, serán los grandes males a partir de ahora, acrecentándose en las próximas dos décadas. Las investigaciones tanto de la medicina convencional, como de otros valientes, como son en nuestro país, la Dra. Maria Blasco, la Dra. Odile Fernández o el Dr. Alberto Martí Bosch, así como otros que deciden dar un paso al frente, construyen un hilo de esperanza con el que tejer un jersey para que este helor que constriñe cuerpo y alma por tan mala noticia, sea colmado con el calor del abrigo que uno mismo se ha de tejer.
Cada día me doy cuenta de que, pese a la información (a veces excesiva), las personas afectadas se encuentran perdidas, bien porque no queremos ver más allá de la NORMA, o por el exceso de confianza en un sistema médico que siendo excelente, tiene sus carencias e intereses; a veces también por la parálisis que esta enfermedad genera.
Valgan estas palabras para lanzar una voz al cielo, para que caigan gotas de serenidad y ganas de vivir a quien tras este desajuste biológico y conflicto emocional, ha de enfrentarse al cáncer.
¿Por qué motivo hay células que me hacen daño?; ¿qué desajuste emocional he tenido y que se ha instalado en mi vida?; ¿qué he de aprender?; ¿qué puedo aportar?; ¿me quiero más que a nada en la vida?; ¿qué estoy dispuesto a hacer?; ¿qué lugar ocupo en mi propia vida?
Respondámonos a estas preguntas y encontraremos buenas reveladoras respuestas. Actuar con consciencia nos ayudará a saber qué cambios he de introducir en mi vida para tener salud. En la sana introspección entenderemos que cambios son buenos y necesarios, algunos de ellos os enumero a continuación, mas es cada cuál quien ha de acompañar su tratamiento convencional o elegido, con este cambio de conciencia con respeto a la enfermedad.

Cambios por ejemplo en la alimentación, haciéndola consciente y en un sentido ecológico acorde con la naturaleza y no en contra de la misma.
Llevar una vida con un sentido acorde con nuestra forma de pensar y no con las necesidades que marcan las normas sociales, haciendo prevalecer mi visión del mundo sobre la visión de las creencias adquiridas y heredadas, a menudo limitantes.
Vivir acorde con un sentido de vida personal y de la esencia individual.
Indagar y tomar conciencia de los conflictos emocionales de nuestro presente y pasado, incluidos los biológicos que pasan hasta al menos cuatro generaciones anteriores al la nuestra.
Entender la enfermedad como parte de un todo, de un aprendizaje personal y no como un problema concreto y aislado en el cuerpo.

Decir que solo hay dos maneras de enfrentar los retos, instaurado en el miedo o venciendo el miedo, ¿qué opción eliges?, si es la segunda respuesta, enhorabuena, estás en el buen camino, la primera respuesta hoy no tiene lugar... 

Es posible!!!!!, hay información y grandes posibilidades, no enfrentéis tal enfermedad como una simple batalla, sino como la oportunidad para crecer como persona, de adentrarse en uno mismo y alcanzar paz interior. Este es el autentico principio de cura y final feliz.

Dedicado a Mi buena amiga María  y a cada una de las personas que tropiezan a diario con esta enfermedad, o que la viven a través de los que aman. 
Saldremos de esta, seguro. Que tu sonrisa ilumine cada paso.


Carlos Carrión 
Coach personal y de la Salud integral  
www.escueladeinteligencia.com

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