PERDÓN, dar nuestros dones.

No existe el perdón si no hay un ejercicio empático y sincero de amplia comprensión. Tenemos que hacerlo totalmente entregados a nuestro ser ilimitado, sin limitantes filtros. De ser a ser, de alma a alma, integrando los posibles pactos de aprendizaje, aceptando nuestros espejos de entendimiento a través del amor verdadero y sin condición, esto es el PERDÓN verdadero.


El perdón siempre tiene que ver con nosotros mismos, las demás personas son sencillos canales de entendimiento y hermanos del medrar colectivo. Es fácil perdonar pequeñas cosas y banalidades, mas el verdadero ejercicio integrativo de unidad consciente, parte por perdonar lo que verdaderamente sentimos que agrede o atenta contra nuestros valores. Por encima del dolor y en su curación esta siempre la incondicionalidad, la aceptación como herramienta y el autoconocimiento de nuestra mediocridad en el desarrollo del ego, usemos esto como cimiento y escalón de nuestra naturaleza, para llegar a nuestra propia divinidad como seres completos.

¿QUÉ ES UN SER COMPLETO?

El respetuoso niño que fuimos al nacer elevado al librepensamiento.
Eso que tras los primeros años de vida vamos olvidando.
El convencimiento adquirido, por todos los condicionantes externos de autoprotección desmedida, esos que sin frío nos hacen ir poniendo capa tras capa hasta llegar a perder el margen de maniobra, la capacidad de sorpresa o la innata bondad. Llegamos a crear una zona ilusoria de confort basada en miedo, limitando la movilidad y la bondad, la creatividad de pensamiento y obra.

¿QUÉ TIENE ESTO QUE VER CONMIGO?

Todo es espejo de nuestra realidad, llevémoslo a ser espejo del alma, sería bueno integrar esto.
Desnudos y abiertos hemos de quedar...! expuestos a nuestra realidad para abrazar la verdadera pureza desde el corazón, caminar en quietud con las pausas necesarias para observando y observarnos, hacer del BUEN HACER caminos, siempre en positivo y construyendo.

¿QUÉ ES EN DEFINITIVA SABER PERDONAR?

El perdón en realidad es no alimentar nuestras carencias con las carencias de los demás y con las nuestras no querer alimentar las del otros. Saber separar el Ser del decir y el hacer.  Poner nuestros dones al servicio del prójimo, integrando su verdad y hacerlo con exquisito respeto, sin juicio.

CADA VEZ QUE APRENDEMOS DE ESTA LECCIÓN NOS ESTAMOS AMANDO UN POCO MÁS, amor propio.


PASEMOS DEL YO SOY AL YO  SOY LA MANIFESTACIÓN DE LA PLENITUD.

Carlos Carrión
life Coach 
www.escueladeinteligencia.com

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